El desarrollo tecnológico aplicado a la medicina ha permitido la utilización cada vez más frecuente de técnicas de mínima invasión para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. La histerectomía laparoscópica se comenzó a utilizar a finales de la década de los ’80, inicialmente sólo para el tratamiento de patologías ginecológicas benignas; sin embargo, con la experiencia ganada a través de los años surgieron nuevas indicaciones de abordajes laparoscópicos en ginecología y su uso se amplió para procedimientos de estadificación y tratamiento del cáncer de ovario, cérvix uterino y endometrio.

Ventajas de la Cirugía Laparoscópica

  • Disminución de los días de estancia intrahospitalaria postoperatoria.
  • Menor dolor postoperatorio y menor consumo de medicamentos analgésicos.
  • Más pronta reintegración de las pacientes a sus actividades laborales.
  • Mejor resultado cosmético.

Entre sus desventajas se señala que requiere una curva de aprendizaje por parte de los cirujanos que realizan la intervención.